Friday, September 26, 2008

Pronunciación francesa, por José Calvo González




Eugenio d’Ors,
París
Trad. de Carlos d’Ors
e Isabel Lacruz Bassols.
Prefacio de Carlos d’Ors
Edit. Funambulista
Madrid, 2008, 248 pp.


La fascinación es un deslumbre, y París era el inmenso lucernario de la cultura europea. El hechizo de esa lumbrera ilumina las páginas de este libro. París arrebató el espíritu de un joven Eugenio d´Ors (1881-1954). Seducido, festejante por París. París es un libro enamorado.
También un libro que glosa la mirada inteligente del observador. Visión sensual y feliz dueña de una estética hoy más contemporánea, incluso, que en aquel ayer. La prosa de su reportaje se inviste del lenguaje barroco destilado en ideal clasicista y mediterraneísta. ¡Qué distinto de otro periodismo, prolijo de aburrida contabilidad, matrícula de inventario, supuestamente didáctico!
El marginal, la acotación, el apunte. De costado, desde la arista, al filo; por la línea de corte, en una esquina de la vida. Así vienen traídas –o acaso distraídas- estas crónicas dorsianas. Hay una pronunciación francesa de ambiente, de rumor chic, elegante. Pero, otras veces, dicción de sereno silencio, de exquisita inquietud igualmente. Y todavía, siempre, el estilo.
Así, leve y grácil, sobre la moda o la cuisine. La frivolidad, la costumbre profana, el hábito del bon vivant. Agrada esa amable simpatía primaveral y del divertido estío. No obstante, ya con el calendario a término, se destaca para mí la escena de la restitución a Dreyfus (glosas xxvii-xxix). Ceremonia de medallero, condecorativa de la Legión de Honor. Dignidad -ornamental- a once años de demora. Y d´Ors apostillará, algo más adelante (glosa xl), atinando, entre la pompa y circunstancia, el detalle dandy del monóculo: “Habéis comprado vuestra impecable y marmórea belleza al precio de todo vuestro dolor”. Sigue el portal de entretiempo, y luego otoño hasta lo más en profundo. Una escueta brevedad alude a la templanza. Lacónico escribe: “Suavidad de estas palabras juntas: Salón de Otoño…” (glosa lxi). Ahí comienza su recorrido por las salas del Grand Palais (glosas lxii-lxviii). No se entremete, contempla, pero es un espectador concernido por el itinerario estético. Es asimismo el Eugenio d´Ors ojeador de vanguardias. Seguirá siéndolo, más tarde, durante sus Tres horas en el Museo del Prado (1926), intensamente, y con Cezanne (1928) o Pablo Picasso en tres versiones (1946). Rozando el frío, casi la inclemencia, va la glosa final de este período (1906). El adiós conmovedor del París católico a su arzobispo, Cardenal Richard. No fue aquélla una paráfrasis mortuoria, una esquela, sino la postal del imperativo laico de la IIIª República. Todo acaba como en un fundido a negro. La última frase dice: “Cuando el Glosador salió de allí, había anochecido”.
Otra parte compendia esta valiosa edición que ofrece por, traducción preciosa y fresca de Isabel Lacruz, un inédito de 1938. Son los cuatro diálogos que d´Ors mantuvo con el ilustrador y diseñador polaco Féliks Topolski (1907-1989). Su destino se preveía en una edición germano-polaca para 1939. Iría enriquecida por el artista con 96 trabajos, entre dibujos y acuarelas. Pero en Varsovia la Gestapo confiscó los originales, remitiéndolos a Berlín. Aunque d´Ors los reclamara desde Madrid, no logró redimirlos. Goebbels tenía ideas propias al respecto, y ningún escrúpulo propagandístico. Al final de la guerra anduvieron perdidos, en mitad de la ruina y saqueo del Este berlinés, hasta que un conservador del Berlin Museum los liberó del botín de un soldado ruso. En 1963 regresaron a Topolski, publicándolos diez años después en Londres (Paris lost. A sketchbook of the thirties) y en París (Paris disparu), sin el causal texto dorsiano, que hasta hoy durmió inédito en los archivos familiares. Por tanto, aquí, la recuperación inestimable de un original casi olvidado.
Termina el libro añadiendo más glosas sobre la capital francesa. Se salpican por diversas fechas, entre 1906 y 1945, asomadas a diarios como el barcelonés La Veu Catalunya, nuevamente, o los madrileños ABC, El Debate y -serénese la irascible memoria jacobina- Arriba. Forman un múltiple abordaje a los imaginarios, símbolos y arquetipos urbanos, así que también a las atmósferas espirituales y los paradigmas estéticos parisinos.
He leído a Xenius con placer, y he recordado. Su deleite me ha concatenado una evocación interrogativa. El 28 de julio de 2007 Francisco Umbral publicaba en El Mundo su última columna, que tituló “Eugenio d´Ors”. ¿Fue un presentimiento? ¿Era un epitafio?
Publicado en diario El Mundo. El Mundo Málaga (Málaga), Suplemento de Cultura ´Papeles de la Ciudad del Paraiso´, núm. 23, ed. de 26 de septiembre de 2008, p. 6.

Saturday, September 20, 2008

Derecho y Literatura. Puerto Rico


El pasado día 11 de pronunció el Dr. Carmelo Delgado Cintrón su discurso de recepción en la Academia Puertorriqueña de la Lengua Española (Cuartel de Ballajá, en el Viejo San Juan), que tituló El mundo jurídico de Don Quijote. La contestación a su ingreso corrió a cargo del académico Dr. Eduardo Forastieri Braschi, Catedrático Literatura del Siglo de Oro español en la Universidad de Puerto Rico. Delgado Cintrón fue elegido miembro de dicha Corporación el año 1997 a propuesta de los académicos José Trías Monge y María Vaquero de Ramírez
Bachiller en Artes con especialidad en Historia y en Derecho por la Universidad de Puerto Rico (1966), Doctor en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid (1974), y en posesión de la Maestría en Estudios Latinoamericanos en la State University of New York en Buffalo (1977), el Dr. Delgado Cintrón ha sido profesor de la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico y es catedrático en la Escuela de Derecho de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras.
Sus líneas de investigación se concretan en Historia del Derecho, Historia del Derecho Constitucional de Puerto Rico, y Derecho y Literatura. Para este último campo destacan sus trabajos “Derecho y literatura: visión literaria del Derecho”, en Revista Jurídica de la Universidad de Puerto Rico (Escuela de Derecho de la Universidad de Puerto Rico. UPR), LXX (Vol. en Homenaje al Decano Antonio García Padilla), 4, 2001, pp. 1127 y ss., y “Lo jurídico en Don Quijote. Derecho quijotesco y justicia pansina. Homenaje al Cuarto Centenario de su publicación”, en Revista Peruana de Derecho y Literatura (Lima), 1, 2006, pp. 53-117.
En la actualidad ocupa la Dirección Ejecutiva de la Academia Puertorriqueña de Jurisprudencia y Legislación, forma parte de la Junta de Síndicos del Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe, y es académico de número de la Academia Puertorriqueña de la Historia. Durante su labor como Director ejecutivo del Instituto de Cultura Puertorriqueña expresó una decidida defensa de la lengua española frente a la imposición del inglés como idioma oficial del Gobierno indistinto del español.

El discurso de recepción se encuentra disponible en: http://www.academiapr.org/El%20mundo%20jurídico%20de%20Don%20Quijo%20te-%20Carmelo%20Delgado%20Cintrón.pdf. El de contestación en: http://www.academiapr.org/Contestación%20a%20Carmelo%20Delgado%20%20Cintrón%20-%20Eduardo%20Forastieri.pdf

Friday, September 19, 2008

José Miguel Vivanco, expulsado de Venezuela




Imagen de José Miguel Vivanco durante la conferencia de prensa de Human Rights Watch en Cacaras, horas antes de ser expulsado del país (18 de septiembre de 2008). Se le acusó de "inmiscuirse ilegalmente en los asuntos internos" de Venezuela. La decisión fue tomada "con base en los valores constitucionales de defensa de la soberanía nacional y la dignidad del pueblo venezolano".
En su informe "Una década de Chávez. Intolerancia política y oportunidades perdidas para el progreso de los derechos humanos en Venezuela", se asegura que los "importantes logros" de la Constitución de 1999 se convirtieron en una "oportunidad perdida". En Venezuela hubo un "debilitamiento sistemático y deliberado de las instituciones democráticas".
Desde del Gobierno y tras "conocer y evaluar" tales declaraciones, se ha concluido que violan las leyes y la Constitución representando una agresión a las instituciones democráticas venezolanas. "Vilipendió a las instituciones de la democracia venezolana, hirió la dignidad de nuestras instituciones, de nuestro pueblo", afirman en comunicado conjunto los responsables de los Ministerios de Relaciones Interiores, Tarek El Aissami, y Exteriores, Nicolás Maduro.
"El Gobierno de la República tomo una decisión ajustada a la Constitución y obligada por la Constitución", sentenciaron.

José Miguel Vivanco cursó estudios de derecho en la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile entre 1979-1983 y en la Facultad de Derecho de la Universidad de Salamanca (España) en 1986. En 1990 recibió el título de Maestro en Derecho de la Facultad de Derecho de la Universidad de Harvard (EE.UU). Entre 1986 y 1989 el Dr. Vivanco actuó como abogado de la Secretaría Ejecutiva de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA. En 1990 fundó el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL), del que fue Director Ejecutivo hasta agosto de 1994. CEJIL es una ONG regional especializada en la representación de casos por violaciones de los derechos humanos ante organismos internacionales competentes en esta materia (ONU y OEA). Desde septiembre de 1994, José Miguel Vivanco desempeña el cargo de Director Ejecutivo de la División de las Américas de Human Rights Watch. Ha sido también Profesor Asociado de Derecho en la Facultad de Derecho de la Universidad de Georgetown y de la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados (SAIS) de la Universidad John Hopkins, ambas en Washington D.C. Ha publicado numerosos artículos y dictado conferencias en materia de derechos humanos. Desde 1999 participa como panelista regular en el programa Choque de Opiniones de la cadena CNN que transmite a toda Latinoamérica y el Caribe.

Wednesday, September 10, 2008

Law & Literature. Novedades bibliográficas. Holanda


François Ost & Jeanne Gaakeer (Eds.), Crossing Borders: law, language, and literature, Wolf Legal Publishers, Nijmegen (The Neederlan), 2008, 180 pp. ISBN-13 : 9789058503732


Proceedings of the Special Workshop on Law and Literature held at the 23rd World Conference of Philosophy of Law and Social Philosophy (IVR), August, 2007, Cracow. Given the theme of the congress, ‘Differences and Similarities between Legal Cultures’, much attention was devoted to interdisciplinary developments in law and legal theory. Within these developments, the interrelation of law, language, and literature takes a prominent place, now that law and literature meet at the foundational level of language, which they share as their instrument. ‘Law as Literature’, then, starts from the claim that developing a feeling for language and literary style benefits any legal professional, and ‘Law & Literature’ is devoted to analyses of literary works with a law-related topic in a broad sense. Scholars from countries as varied as Brazil, Mexico, Germany, Poland and the United Kingdom found themselves attracted to these topics. The result is this collection that is in itself also a reflection of the wide range of levels at which contemporary discussions in the field take place.

Table of Contents:

Introduction by Jeanne Gaakeer and Francois Ost

Part I: Interrelations of law, language and literature

Law and Literature: an analysis of Sophocles’ Antigone and Shakespeare’s The Merchant of Venice,
by Marcelo Campos Galuppo
Utopian capabilities: on critical legal thinking and Cervantes’ Don Quixote, by Jom Reinhard
Kafka, kavka, K: the case of a hyphenated identity, by Vera Karam de Chueiri
Law and essays (cronicas): the enchanting soul of the streets, by Monica Sette Lopes
Comprehending Contraries or Doublethink? Law, literature and the dangers of cognitive dissonance, by Jeanne Gaakeer
On Law and Literature: dimensions and limits of a controversial relationship, by Marcelino Rodríguez Molinero
Thought and Art in Hispanic Tradition of Legal Literature: aesthetic keys for legal interpretation, by Héctor Lòpez Bello
Investigative Literature- Bertolt Brecht revisited, by Lorenz Schulz
Hellenism and Hebraism: legal traditions and the work of Cynthia Ozick, by James Gray
Part II: New Perspectives

Hyperliterature and Law, Unity of Text, Diversity of Readings,
by Andreij Kristan
A Little Place Before the Law: Two tales of one metaphor, by Maria Aristodemou
Sade and Portalis at the foot of the Scaffold, an example of jurisfiction, by Francois Ost

Friday, September 05, 2008

Crimen y castigo, por Frederic Sánchez

Llevo un tiempo visitando presos en centros penitenciarios españoles, como lo hacía en Francia años atrás, y creo que la situación se hace cada vez más difícil para las personas privadas de libertad, a lo que se suma el continuo aumento del número de presos y del tiempo de sus condenas. La deducción lógica que sigue a esta situación es la complicación de la labor de todos los actores que forman parte del mundo penitenciario, teniendo también consecuencias sobre los altos índices de reincidencia. Está lejos de mí la idea de una indulgencia melosa o de victimización ingenua hacia la persona reclusa. Se trata de un llamamiento al realismo, a la responsabilidad y madurez de toda una sociedad hacia unos ciudadanos aislados por un tiempo de ella.
Mientras oímos cada vez más voces, legítimas y justificadas en ciertos casos, pidiendo más protección y, por tanto, más castigo, se están apagando silenciosamente ideas del humanitarismo penal como la reinserción social, el tratamiento personal o el mínimo respeto a los derechos fundamentales de las personas momentáneamente entre rejas, olvidando que el mandato fundamental que debe presidir la fase de ejecución penal es la reinserción. Parece ser que inconsciente o conscientemente aceptamos la idea de que el preso, por ser preso, tiene que pasarlo mal, como si no fuera suficiente la privación de libertad.
Esta situación, que debiera presidir la normalidad penal, no se constata cuando observamos que el sistema pensado para la reintegración del individuo se ha convertido y corrompido de tal manera que se ha vuelto él mismo un generador de corrupción y exclusión, fomentando el efecto contrario al pretendido, que es la reeducación y reinserción del individuo. Un sistema donde el que tiene dinero sigue siendo muy favorecido, donde el fuerte domina al débil, donde el mercado de todo tipo de drogas es de lo más fructífero, donde se regatea el precio de mercancías supuestamente prohibidas como los móviles. ¿Qué sentido de derecho, justicia y respeto hacia el prójimo se va desarrollando en la cárcel?
Lo que descubrimos en realidad detrás de los muros de la prisión es la visión microscópica del funcionamiento de una sociedad, un espejo que revela a nuestras democracias su cuestionable desarrollo. Nuestra incapacidad de gestión de esta microsociedad nos da la medida de nuestro verdadero entendimiento de la naturaleza humana, nos interroga sobre la dignidad y la debilidad del hombre, sobre su sentido de la responsabilidad, sus capacidades para fingir, mentir y hacer recaer la responsabilidad en los demás.
Acaso pensamos que todos estos bumeranes lanzados detrás de los muros no volverán. Hablamos de personas de carne y hueso, con historias personales, únicas. Saldrán afectadas por su experiencia. Pienso en ese joven, para nada un delincuente, que entra por primera vez en prisión tras un error en su trayectoria y se ve sumergido en aguas turbias, sin más recurso que aprender a nadar en ellas, asimilando así los rudimentos de la delincuencia. No debemos olvidar el viejo dicho que nos aconseja jamás decir de ese agua no beberé. Desfilan por mi mente todos los que, llorando, me decían que nunca hubieran pensado caer tan bajo. No sólo es cuestión de educación; también de circunstancias de la vida.
Cuántas veces he oído a mi buen amigo Luis Chabaneix, abogado penalista, relatarme con mucha frustración sus luchas frente a una aplicación de la ley deshumanizada e impersonal, donde muy a menudo se trata de negociar la pena sin consideración de la persona. Vuelvo a visitar a Carlos en la cárcel, porque fue reintroducido entre rejas por no haber cumplido con una obligación -no arriesgada para nadie- y no respetar una regla de conducta.
También podría hablar del "doble castigo" del preso extranjero a la hora de reflexionar sobre la inmigración. Puedo mencionar ejemplos de denegación de derechos fundamentales reconocidos en la Ley Orgánica General Penitenciaria, como los permisos o la libertad condicional, por el sencillo hecho de que se trata de extranjeros, arguyendo el riesgo de fuga o la fecha de cumplimiento de pena lejana. A la hora de un consenso sobre la Constitución Europea, parece que los centros penitenciarios estén todavía fuera de esa preocupación. Evocar el caso de los africanos haría mucho más desolador el análisis, pues están aún más aislados jurídica y emocionalmente.
Esta penosa situación no es específica de España, sino que afecta a casi toda Europa, pero teniendo en cuenta el aumento de derechos promovidos por el Gobierno actual en beneficio de diversos colectivos, desearía que España fuese, también en este campo, el promotor de un verdadero cambio de las mentalidades. Ése es mi anhelo y ciertamente el de la mayoría de las personas circunstancialmente privadas de libertad.
La problemática carcelaria se inscribe dentro de una dimensión política, económica y social, pero también humana y espiritual, creo yo. "Todo el mundo quiere cambiar la humanidad, pero nadie piensa en cambiarse a sí mismo", decía León Tolstói. La madurez de una sociedad se mide también por su capacidad para gestionar sus cárceles. Es tiempo de hacer frente al problema, no sólo castigando más y por más tiempo, sino reflexionando sobre el mandato reinsertador que preside la fase de ejecución penal y haciendo de ese mandato una preocupación auténtica.
Frederic Sánchez es capellán de prisiones francés.
Publicado en diario EL PAÍS, ed. de 05/09/2008