Friday, May 29, 2009

Flor imaginada, por José Calvo González





Karel Čapek
El año del jardinero
Ilustraciones de Josef Čapek
trad. de Esteve Serra
José J. de Olañeta, Editor
Palma de Mallorca, 2009
144 pp.


Por más que el título convoque a almanaque o a publicación especializada, la obra cultiva sin embargo propósitos muy distintos. Son, me parece, la ironía florecida de buen humor y el optimismo inmarchitable. Sus páginas conmoverán menos al botánico, o al fitólogo, e incluso al filólogo, por más que en éste algunos de sus tesones recuerden las muchas faenas de jardinería; cavar, excavar, escardar, sachar, desyerbar la lengua. Emocionarán sobre todo a quienes creemos que jardín no es una palabra, sino una metáfora, y mejor una parábola.
Karel Čapek ha escrito un apólogo sobre la fragilidad del muestrario de maravillas que es la vida en el lapso que abarca un año, donde tampoco de esta medida resulta un régimen para gobernar el tiempo, sino alegoría de lo transitorio, fugaz, breve, un exemplum para el testimonio de secuencia en los días, que es igualmente -siempre- un relato.
Checo de Bohemia, Karel Čapek escribió esta obrita deliciosa un año antes de publicar Viaje a España, de 1930 (eds. Hiperión, 1989). Les había precedido el inquietante R.U.R (Rossum's Universal Robots) de 1920, que popularizó la autóctona “robota”, expresión que quizá antes nació pronunciada como Golem del rabbi Lev en la pluma milagrosa de Gustav Meyrinck. Murió el año 1938, dos después de publicar La guerra de las salamandras, la que más le dio a conocer; una sátira de ciencia ficción acerca de cómo la astucia política y la gran industria pueden con decisión entregarnos al apocalipsis (eds. Hiperión, 1992). En El año del jardinero colaboró su hermano Josef, dibujando unos divertidos “monos”. Fue pintor kubišta -en el honesto cubismo checo de Emil Filla, Bohumil Kubišta, Václav Spála…, que germinó por simientes picassianas en el jardín coleccionista de Vincenc Kramář - y también poeta y escritor de cuentos infantiles (Nueve Cuentos y Uno de Propina, Siruela, 2003). Murió en el campo de concentración de Bergen-Belsen (1945), cuando la salamandra nazi y los negocios de la guerra sembraron con fuego el locus amoenus del “mundo de ayer” europeo. Josef había nacido en 1887, Karel en 1890.
El año del jardinero alberga momentos impagables. “Contrariamente a lo que cabría esperar, el jardinero no sale de una semilla”; y “Hay cien maneras de crearse un jardín: la mejor es todavía llamar a un jardinero”. O este otro: “podría hablar de los colores lujuriantes del otoño… Pero quisiera rendir homenaje a otra belleza de nuestro otoño checo y cantar su gloria. Quiero hablar simplemente de la remolacha”. Ya iríamos para entonces por octubre, con el calendario muy deshojado. Pero por detrás, un surco de sinsabores y adversidades, ya por suerte adelantados, que el jardinero logró soportar e ir venciendo en una exhibición de paciente entusiasmo silencioso, hasta la marcha musical triunfante de mayo. Más atrás enero y febrero, meses en que prepara la tierra y “se cultiva sobre todo el tiempo”, para ir pronto con marzo a la incertidumbre y la sorpresa de las yemas y los permisibles brotes. Pasó también la lluvia bienhechora de abril y el verano todo, desmayante y seco. Y cuando otoño sucede, resta aún noviembre y diciembre, con nuevos plantíos y las nieves. Retorna luego enero.
Es la vida del jardín, ininterrumpida de avatares y prodigios. La vida misma, sí, porque jardín no es una palabra, sino una metáfora, y mejor una parábola.
La lección que los hermanos Čapek regalan en la lectura e imagen de esta obra es que hay que estar a la vida todo el tiempo, como el año del jardinero, y todavía más, por delante de ella. Decir, como los jardineros dicen al ver las rosas florecidas: “florecerán aún mejor el año que viene…”. La fabula docit es: “Lo verdadero y lo bello están delante de nosotros”.
Publicado en El Mundo. El Mundo Málaga (Málaga), Suplemento de Cultura ´Papeles de la Ciudad del Paraiso´, núm. 31, ed. de 29 de mayo de 2009, p. 11.

Thursday, May 28, 2009

BOLONIA SOMOS NOSOTROS, por Francisco F. Laporta

Cualquier buena idea puede acabar en un esperpento. Por el camino que va de su formulación a su puesta en práctica puede perder todo lo que de buena podía tener. Esto es lo que está pasando aquí con el llamado proceso de Bolonia, y los que lo están echando a perder son, en gran medida, los universitarios españoles. En éste, como en tantos otros casos, tampoco cabe trasladar la responsabilidad, porque quien está poniéndolo todo en marcha es parte del profesorado, con un silencio inexplicable, por cierto, de los demás.
Podrá discutirse la sensatez de dejar el desarrollo de una buena idea a nuestra "autonomía" universitaria, pero el caso es que el ministerio decidió que fueran las propias universidades las que lo hicieran. Pues bien, el ejercicio de tal autonomía está mostrando no pocas veces un retrato bastante cruel de lo que somos, de lo que son nuestros gremios intelectuales, nuestras ridículas "escuelas" con sus "maestros" y "discípulos", nuestros irrelevantes y mínimos mandarines de ocasión y nuestro irrisorio afán por el "poder" académico.
Resulta que nos ofrecen la oportunidad de diseñar unos planes nuevos que traten de estar a la altura de los tiempos, que puedan emular a los mejores de Europa y permitan así cierta equivalencia entre los estudios, y lo que hacemos es entregarnos a la rebatiña de los famosos créditos a ver quién consigue más horas para su "asignatura", presididos por la miseria mental de suponer que con más créditos tendremos más importancia, más poder, más dinero o más no sé qué. Ninguna altura de miras, ninguna discusión sobre lo que queremos que sea hoy un historiador, un jurista, un economista o un sociólogo, ningún propósito de ascender a una consideración seria de lo que hoy pretendemos con la Universidad, con o sin Bolonia.
Aquí se trata, por lo visto, de una negociación de intereses entre colegas. Y, claro, en ese terreno del crudo reparto del pastel, los oportunistas, los caciques, los enredadores, las sectas y sectillas brillan con luz propia. Hasta el punto de que en muchos lugares se han adueñado del proceso, sin dar razones al respecto, y han impedido además que pudiera adoptarse una actitud firme y racional ante ciertas directrices un tanto disparatadas que parecían venir impuestas desde el ministerio. O quizás hayan alegado directrices imaginarias para desactivar todo debate y toda deliberación al respecto.
A lo largo del proceso de elaboración de los nuevos planes de estudios ha sido así imposible introducir algunos criterios de racionalidad que ninguna autoridad, por insensata que fuera, hubiera podido rechazar. Y por ello, naturalmente, Bolonia va a recibir poco apoyo y ningún entusiasmo. Cuando se ponga en marcha el año que viene, la catástrofe en muchos de los nuevos estudios de grado está asegurada, y el caos y la mediocridad, en lugar de la mejora, se impondrán por doquier. La culpa, sin embargo, no será de los demás. Será nuestra.
Se han cometido además errores de bulto. Que para facilitar la "movilidad" de los estudiantes y la "convergencia" de los estudios se encargue a cada facultad su propio plan parece casi una contradicción lógica. La dificultad que tendrán los estudiantes españoles para trasladar su expediente habrá crecido enormemente una vez en marcha el proceso, y la idea de que unos estudios cualesquiera puedan así "converger" con los mismos estudios de otra Universidad, incluso española, será ilusoria.
El aparato burocrático necesario para hacer las equivalencias será de los que honren, una vez más, a la Administración educativa. Lo que hubiera podido ganarse con ello, el que cada universidad o facultad presentara su mejor rostro ofreciendo enseñanzas de alguna especialidad en la que se halle entre las mejores de Europa, se ha perdido por la miseria de los pescadores de créditos. Los grupúsculos de influencia, los decanatos clientelares y las camarillas han obstaculizado hasta eso.
Que una Facultad de Derecho como la de Alicante no ofrezca enseñanzas de Argumentación Jurídica, siendo como es en eso una de las mejores de Europa, si no la mejor, y constituyendo tal materia un presupuesto básico para la formación del jurista, sólo es el botón de la muestra. Cosas así son las que pueden dar al traste con todo el proceso. Pero el trasiego de intereses y la arbitrariedad tienen esas cosas. Si se quiere edificar sobre ellos, veremos en qué acaba todo. Lo irreparable es que los mejores han podido recibir el mensaje de que da lo mismo que hagan las cosas bien. Ya se encargan algunos intrigantes de que su esfuerzo sea inútil. Ésa es nuestra Bolonia.
Después está nuestra vieja fascinación por el formalismo y la cáscara. Vamos a caer de nuevo en el vicio de aferrarnos al exterior sin haber visitado el interior de las cosas. De Bolonia vamos a quedarnos sólo con lo de fuera. Nuestros créditos ETCS tendrán, en efecto, las mismas horas que los demás, pero eso no será sino un puro envoltorio de tiempo. Lo que se haga dentro de ellos será lo importante, y eso es justamente lo que nosotros vamos a ignorar. Suponer que en Cambridge, por ejemplo, se vaya a reconocer como iguales a nuestros estudiantes porque estudien igual número de horas es uno más de los delirios que alimenta este proceso.
El diseño de las "guías docentes", las clases "magistrales", los seminarios, las tutorías, etcétera, constituye entre nosotros un raro híbrido entre la ficción y la paranoia. El "maestro", por ejemplo, ha de atenerse a un programa fijo más propio de un electrodoméstico que de un profesor universitario. En cuanto a nuestros seminarios "activos", todavía está riéndose un colega alemán al que dije que muchos tendrían hasta 40 estudiantes. Y la ocurrencia de hacer tutorías a cien almas en un trimestre no es sino un nuevo capítulo de nuestro denodado afán por usar los nombres en vano.
Que los estudiantes lean más y sean menos pasivos es bueno, pero ni están acostumbrados ellos ni lo están sus profesores. Por no hablar de las bibliotecas (donde las haya): el día en que aparezcan 50 estudiantes a por el mismo libro reanudaremos impertérritos la violación masiva de derechos de autor.
Pero que nadie se alarme por estas dificultades. Lo nuestro es la cáscara, no el interior. Seguirán los viejos métodos. Todo será una ficción orientada a que se vendan más manuales y se den menos clases. Ya estoy viendo a los "maestros" ocupándose de la clase "magistral" de la semana, imponiendo su libro de texto como lectura, y enviando a seminarios y tutorías a ayudantes y becarios para que "tomen la lección". Todo muy activo e innovador.
La paranoia, por su parte, viene de que queremos diseñar la empresa con una minuciosidad pueril. Los "cronogramas" son como la vida de aquel personaje de Gogol que "tenía proyectado su porvenir del modo más minucioso y metódico, y nunca, bajo ningunas circunstancias, se desvió del curso que se había trazado". Jamás gastó un céntimo de más ni dio un beso extra a su mujer. Todo estaba en el cronograma. Nosotros haremos lo mismo: el 11 de noviembre del año que viene, pongamos, cantaremos ineluctablemente el tema previsto bien encajados en el corsé. Que hay una innovación en la ciencia, nada. Que hay un acontecimiento inesperado, nada. Eso queda para la vida, nosotros permaneceremos rígidos en nuestro ataúd universitario programado, sin poder mover los pies, o los cerebros. Y así avanzaremos hacia la gran Universidad europea.
Francisco J. Laporta es catedrático de Filosofía del Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid.
Publicado en EL PAÍS, ed. de 28/05/2009

Tuesday, May 26, 2009

A rural Transkei magistrate: African and Western conceptions of law





La justicia rural ha sido ya objeto de alguna entrada precedente. Así, respecto de las obras de Tawfiq Al-Hakim, Diario de un fiscal rural (1937) y Un juez rural de Pedro Prado (1924) (entrada de 30 de noviembre y 6 de diciembre de 2008). Recupero ahora otra referencia que enfoca las experiencias jurisdiccionales de un fiscal, y más tarde juez, en el contexto de los tribunales de distrito sudafricanos (Fiscal en el tribunal de distrito Mqanduli y Juez en diversos distritos de la Transkei).
Es la siguiente:

Dial Dayana Ndima
The law of commoners and kings : narratives of a rural Transkei magistrateMarinus Wiechers Ilustrador
University of South Africa Press- Brill Academic Publishers,
Pretoria-Leiden, 2005, 129 pp.
ISBN-13: 978-1-868882-86-1
ISBN-10: 1-868882-86-1

Las historias presentadas por este juez rural Transkei son tan deliciosas como instructivas. un ejemplo del viejo ideal de instruir deleitando. Sabiduría llena de buen humor que sabe, pues, divertir y esclarecer en un espacio de reflexión tan problemático como el de las zonas grises, zonas límite, tan a menudo situadas entre la contradicción y la diferencia, resultantes entre la concepción africana y occidental del Derecho a consecuencia de obligaciones de vida urbana y estilo occidental que se imponen a la ley del pueblo africano. Un buen modo, en fin, de ilustrar las identidades y tensiones entre el derecho romano-holandés que se aplica en el sur de África, modelo europeo, y el ordenamiento tradicional autóctono, anterior a la llegada del hombre blanco llegó a África. Leyes codificadas frente a normas recibidas por vía oral. Nuestro conocimiento de estas realidades procede a través de fuentes de investigación, en su mayoría entre el s. XVII y XIX, "contaminadas” por los prejuicios occidentales y la mentalidad de la época. Es por eso de extraodinario interés y valor disponer obras que, como la presente, ofrecen el punto de vista de quien posee experiencia y conocimientos tanto del derecho romano-holandés como del derecho indígena

Dial Ndima worked as a prosecutor at the Mqanduli district court and later became magistrate in various districts tin the former Transkei.

Literatura y Diplomacia, por Jorge Edwards

En el Chile antiguo había una presencia notoria, más o menos constante, de los escritores en la diplomacia chilena. Esto no sólo ocurría en las agregadurías culturales sino en todos los niveles del escalafón, desde embajadores hasta terceros secretarios y cónsules. La lista de autores diplomáticos sería larga y no faltarían algunos de nuestros nombres más ilustres: Gabriela Mistral, Pablo Neruda, Alberto Blest Gana, Federico Gana, Pedro Prado.
En el ministerio de mi tiempo uno se encontraba a cada rato con Juan Guzmán Cruchaga, Humberto Díaz Casanueva, Salvador Reyes, Antonio de Undurraga, Carlos Morla Lynch. Algunos eran mejores escritores que otros; más de alguno practicaba una diplomacia más bien distraída; pero siempre había una chispa, un destello, una manera diferente de enfocar los problemas.
Carlos Morla, por ejemplo, bajo cuyas órdenes trabajé en la Embajada en Francia, se trasladaba en metro, de frac y condecoraciones, desde el caserón de la avenida de la Motte-Picquet hasta el Palacio del Elíseo. Me atrevo a pensar que ninguno de los actuales embajadores se atrevería a hacer lo mismo, pese a que la cortesía de la puntualidad es mucho más importante que la del automóvil de lujo.
El general De Gaulle, que gobernaba en aquellos tiempos prehistóricos, se divertía con el humor original de nuestro representante y conversaba con él en los ratos perdidos que ocurren durante las ceremonias: las colocaciones de ofrendas florales en la tumba del Soldado Desconocido y esas cosas. Y una tarde, cuando Morla regresaba en su asiento del tren subterráneo, una señora francesa exclamó: ¡qué anciano más bonito!
Se terminó esa tradición, entre tantas otras, y no sé si salió perdiendo la literatura, pero estoy seguro de que la diplomacia sí perdió más de algo, por lo menos en cuanto al humor y al espíritu, y me parece que los profesionales y los practicantes de hoy ni siquiera se han dado cuenta. He pensado en esto porque estuve hace poco en Lima, durante los festejos del 170º aniversario del diario El Comercio, y me encontré con el canciller García Belaúnde, a quien había conocido en épocas pasadas, en la casa de un amigo común.
García Belaúnde es un diplomático de larga carrera y es, aparte de eso, un conocedor avezado de la literatura francesa. Después de los saludos de rigor, me mostró un reloj de esfera redonda, de acero bruñido, que tenía una frase grabada en forma circular. La frase decía textualmente: Longtemps je me suis couché de bonne heure (Durante largo tiempo me he acostado temprano). Me contó que había comprado ese reloj en Illiers, en casa de la tía Leonie. La frase, como ustedes a lo mejor saben, es la primera de la obra monumental de Marcel Proust, En busca del tiempo perdido; en cuanto a Illiers, pueblo situado en la Normandía occidental, a poca distancia de la catedral de Chartres, se llama Combray en la novela proustiana y es el escenario de las primeras páginas del libro.
En resumen, pura literatura, y no está mal que una conversación entre personas que provienen de países diferentes se articule a partir de un gran texto de ficción y de personajes que existieron en la historia real, pero que fueron reinventados por la imaginación novelesca. Si el diálogo parte de ahí, no es absolutamente necesario reducirlo al paralelo tal, al hito cual, al tratado de tal año, a una compra de aviones de guerra anunciada y ni siquiera consumada.
La tía Leonie, el señor Charles Swann con sus devaneos amorosos, la madre del novelista que se olvida de subir a darle un beso de despedida, o la enérgica y campechana Françoise, que rompe a palos una pirámide de azúcar en la mesa del repostero, introducen atmósferas diferentes, fascinantes, que permiten enfocar temas escabrosos con mayor soltura.
En un almuerzo anterior, había conversado con la embajadora de Francia sobre el hecho ejemplar de que su país y Alemania, después de la Segunda Guerra Mundial y de siglos de enfrentamiento bélico, hayan conseguido superar los enormes temas que los dividían y estructurar una alianza extraordinaria, verdadero corazón y motor de la unidad europea. Según ella, los dos pueblos no estaban en absoluto preparados para seguir ese camino, pero hubo dos hombres extraordinarios, que concibieron todo el asunto y lo llevaron adelante contra viento y marea: el general Charles de Gaulle y el canciller Konrad Adenauer.
No sé si la teoría de los hombres providenciales en la historia me convence del todo, pero la tesis de la embajadora me pareció interesante. Pocas horas más tarde, en la ceremonia misma del aniversario, me encontré en una mesa redonda en la que participaba en vivo Mario Vargas Llosa y en la que intervenía desde México, vía satélite, el historiador Enrique Krauze. En el puesto de honor, rodeado por los directores de la vieja empresa periodística, se encontraba el presidente Alan García. Cuando me tocó el turno, me permití plantear con la mayor candidez, sin temores reverenciales, por decirlo de algún modo, un punto delicado, de enorme vigencia. Antes advertí que había dejado de ser diplomático hace más de 30 años, en los primeros días de octubre de 1973, y que por tanto hablaba a título puramente personal. Mi punto era el siguiente: el de las reticencias, reservas, temores mutuos, en que nos llevamos el Perú y Chile desde hace más de 100 años, a pesar de nuestra evidente unidad cultural, geográfica, de todo orden. Si alcanzáramos un entendimiento de fondo, sin vuelta atrás, sin criterios del siglo XIX, entre Chile, Perú y Bolivia, toda la atmósfera política del Cono Sur, y por tanto de América Latina entera, sería diferente. Quizá se necesitaban hombres providenciales para lograrlo, pero probablemente existían y a lo mejor estaban en esa misma mesa (detalle que provocó risas y hasta aplausos de la concurrencia).
El presidente García, que escuchaba el debate con suma atención y tomaba apuntes, pidió el micrófono al final, a pesar de que su intervención no formaba parte del programa. Resumió los puntos debatidos sobre democracia y libertad en la región y debo reconocer que lo hizo con maestría, con evidente experiencia académica. Tocó en seguida el tema de las relaciones con Chile y dijo más o menos lo siguiente: que estamos unidos por un destino común, aunque no nos guste, y que somos un matrimonio que tiene sus etapas difíciles, sus malos entendidos, y sus momentos buenos, como casi todos matrimonios. Francia y Alemania tocaron fondo, llegaron al extremo del horror y de la destrucción, y a la salida de la conflagración no tuvieron más remedio que ponerse de acuerdo. Nosotros, en cambio, no hemos llegado al abismo y no hemos conocido la misma necesidad de reconciliación.
Es una versión de la política de lo peor aplicada a las relaciones internacionales, pero no significa, naturalmente, que debamos sufrir mucho más para ponernos de acuerdo al final de un terrible recorrido. Era, más bien, un llamado a la sensatez, una indicación de que nuestras eventuales desavenencias son pasajeras y de que la cordura y la amistad van a prevalecer. En otras palabras, era un llamado a la paciencia y al trabajo diplomático en serio. En lo cual el aporte de Marcel Proust y el de la tía Leonie nunca son desdeñables.

Jorge Edwards es escritor chileno.
Publicado en EL PAÍS, ed. de 26/05/2009

Saturday, May 16, 2009

Novedades bibliográficas EEUU. Literature and diplomacy.






Timothy Hampton
Fictions of embassy: literature and diplomacy
in early modern Europe
Cornell University Press,
Ithaca, N. Y., 2009, 256 pp.
ISBN: 978-0-8014-4775-4

Historians of early modern Europe have long stressed how new practices of diplomacy that emerged during the period transformed European politics. Fictions of Embassy is the first book to examine the cultural implications of the rise of modern diplomacy. Ranging across two and a half centuries and half a dozen languages, Timothy Hampton opens a new perspective on the intersection of literature and politics at the dawn of modernity.
Hampton argues that literary texts-tragedies, epics, essays-use scenes of diplomatic negotiation to explore the relationship between politics and aesthetics, between the world of political rhetoric and the dynamics of literary form. The diplomatic encounter is a scene of cultural exchange and linguistic negotiation. Literary depictions of diplomacy offer occasions for reflection on the definition of genre, on the power of representation, on the limits of rhetoric, on the nature of fiction making itself. Conversely, discussions of diplomacy by jurists, political philosophers, and ambassadors deploy the tools of literary tradition to articulate new theories of political action. Hampton addresses these topics through a discussion of the major diplomatic writers between 1450 and 1700-Machiavelli, Grotius, Gentili, Guicciardini-and through detailed readings of literary works that address the same topics-works by Shakespeare, More, Rabelais, Montaigne, Tasso, Corneille, Racine, and Camoens. He demonstrates that the issues raised by diplomatic theorists helped shape the emergence of new literary forms, and that literature provides a lens through which we can learn to read the languages of diplomacy.


Contents:
Introduction: angels and pimps: toward a diplomatic poetics
Words and deeds: diplomacy and humanist fiction
The useful and the honorable: the ethics of mediation in the late Renaissance
Epic and the law of nations: Tasso's Jerusalem delivered
From Cortez to Camões: identity and authority in the discourse of discovery
Big states and small states: sovereignty, diplomatic recognition, and the theater of Pierre Corneille
Hamlet's diplomacy: state-building, dispatch, and revenge
The tragedy of delegation: diplomatic action and tragic form in Racine's Andromaque
Conclusion: in the Hôtel des Ambassadeurs.

Timothy Hampton is Professor of French and holds the Bernie H. Williams Chair of Comparative Literature at the University of California, Berkeley. He is the author of Writing from History: The Rhetoric of Exemplarity in Renaissance Literature (Cornell University Press, Ithaca, N.Y., 1990, 309 pp. ISBN 0801497094) and Literature and Nation in the Sixteenth Century: Inventing Renaissance France (Cornell University Press, Ithaca, N.Y., 2001, 289 pp. ISBN 0801437741)

Reviews (http://www.cornellpress.cornell.edu/cup_detail.taf?ti_id=5339)

“In Fictions of Embassy, Timothy Hampton integrates material from literary fiction and the historical record by examining the function of law in establishing the beginnings of modern diplomacy. His primary focus is on such central questions as the political status of the ambassador, the strategies of persuasion he employs, and his freedom to be himself rather than slavishly follow the king or state he represents. Addressing topics both political and aesthetic, particularly those created by international relations in which the norm is negotiation rather than war, Fictions of Embassy illustrates important developments in early modern statecraft.”-Constance Jordan, Claremont Graduate University.
- “Timothy Hampton is the most perceptive and erudite critic of early Modern European literature of our generation, and Fictions of Embassy is his career-defining achievement. This book argues for the rise of imaginative literature out of the practice of diplomacy. It brings together drama, epic, and philosophy, Italy, France, and Iberia. It says something new about all its texts, and, with flair and insight, it illuminates everyone from Machiavelli to Shakespeare”.
Seth Lerer, Avalon Foundation Professor in the Humanities and Professor of English and Comparative Literature, Stanford University
- “This book gives a highly original twist to the relation between literature and politics. What happens when early modern states exchange ambassadors in order to avoid violence? This innovative and ground-breaking inquiry shows brilliantly how literature not only represents but also shapes, and helps us to understand, the new diplomacy”.
Michel Jeanneret, The Johns Hopkins University and University of Geneva.
- “At a time of violent conquest and of centralizing monarchies, there was a world of boundaries between nations in which the arts of language flourished, a world both reflected in the epics and tragedies of the late Renaissance and early modern period and influenced by them. Timothy Hampton brilliantly opens this world of the cultural and political ‘in-between,’ the territory of the messenger, the agent, and the ambassador. Tasso, Shakespeare, Racine and many other authors appear here in a startlingly new light. This is one of those few books that substantially redefines the relationship between literature and political history”.
John Lyons, University of Virginia
- “In an engaging analysis of early modern literary depictions of diplomatic negotiations, Timothy Hampton demonstrates how emerging nation-states developed novel protocols of diplomatic representation, which in turn encouraged the emergence of new literary forms. Viewing the diplomat as both a maker and an interpreter of fictions designed to cross linguistic borders, the book is a major achievement of a vigorously comparative literary criticism, and will have a deep impact in a wide range of disciplines”.
Michael Schoenfeldt, University of Michigan
- “Fictions of Embassy is foundational for early modern literary studies: it concerns an outlook—what Timothy Hampton calls a diplomatic poetics—that is everywhere in the period but has somehow escaped a searching examination until now. Conceived by one of our most admired scholars of Renaissance literature, this book must be read by everyone in the field”.
Roland Greene, Stanford University

Wednesday, May 13, 2009

A propósito de Bolonia, por Enrique Gil Calvo

El nombramiento de Ángel Gabilondo como nuevo responsable de Educación resulta esperanzador no sólo por sus virtudes personales, sino además porque accede al ministerio acompañado por la reintegración de las competencias universitarias, que le habían sido expropiadas por la extravagante reestructuración administrativa decidida hace un año. Así, se recupera la gestión continua de todo el ciclo escolar, desde la educación infantil hasta la enseñanza universitaria de postgrado, tal como sucede en las propias biografías de los alumnos, lo que permite integrarla en un todo continuo dotado de unidad interna y sentido último, evitando su fractura interrumpida que tanto favorece el temprano abandono escolar. Por eso, cabe esperar que el nuevo ministro logre abordar integralmente los problemas de la educación en España.
Pero en política se impone la agenda única de la actualidad mediática, y esto hace que a Gabilondo sólo se le demande solventar el embolado de Bolonia. Lo cual sería un error que no cometerá, pues hay mucha vida educativa más allá y, sobre todo, más acá de Bolonia. En realidad, la mejor forma de enfrentarse a los problemas universitarios es situarlos en perspectiva longitudinal y biográfica, como el desenlace que corona un largo proceso de aprendizaje iniciado en el hogar y concluido al salir de la universidad para ingresar en la vida activa. Pues si la educación primaria y secundaria fracasan, entonces al llegar a la universidad ya es demasiado tarde para arreglar nada, con Bolonia o sin ella. He aquí una lista de los problemas sucesivos que deben resolverse con perspectiva finalista o teleológica a lo largo del itinerario educativo, de tal modo que cada etapa sea la consecuencia lógica de la anterior.
La educación infantil, donde los bebés aprenden a adquirir sus primeras habilidades sociales, debe universalizarse (pues ahora sólo se presta gratuitamente a una exigua proporción de menores) y profesionalizarse para no reducirla a una guardería conciliadora del trabajo materno. La enseñanza primaria presenta un grave problema emergente, que es su segregación clasista en dos redes educativas, privada y pública, con creciente discriminación social y étnica en perjuicio de la necesaria igualdad de oportunidades. Como ya dediqué una reciente tribuna a este problema (Educación para el segregacionismo, publicada en EL PAÍS, el 23 de octubre de 2008), no insistiré más. Pero además de su segregación, el otro problema que se le plantea a la educación primaria es el déficit de comprensión lectora y capacidad expresiva que se adquiere en sus aulas, un hándicap que después se arrastra a todo lo largo del itinerario educativo. La enseñanza secundaria se enfrenta a dos problemas también muy graves. El más notorio es el excesivo fracaso y abandono escolar, cifrado en un 30% de los alumnos, a la cabeza de la OCDE. Pero más insidiosa es la inexistencia práctica de la formación profesional (FP) como vía de inserción en la actividad, origen de la inversión de la pirámide educativa a la que me referiré después. Y tras estas dos lacras siguen otras carencias bien conocidas, como el déficit de competencia educativa y de calidad en el aprendizaje que revelan los Informes PISA. Finalmente, llegamos a la enseñanza superior, muy afectada por su reciente masificación con excesiva dispersión por hipertrofia autonómica, seguida después por la caída demográfica de la demanda que ha despoblado demasiadas aulas. Todo lo cual ha redundado en una devaluación de los títulos superiores, tras su antiguo prestigio elitista cuando la universidad era minoritaria, dando lugar al fenómeno de los mileuristas que anuncian el declive de la clase media profesional tras el fin de la meritocracia. Y así llegamos a Bolonia como presunta panacea.
Si España es el problema, Europa es la solución. Cuando ya se creía que este axioma regeneracionista (retomado de Costa por Ortega) estaba superado por nuestra definitiva normalización democrática, he aquí que de nuevo se espera que la burocracia de Bruselas (el EEES o Espacio Europeo de Educación Superior) resuelva desde arriba por decreto ley todos nuestros problemas. Unos problemas universitarios con cuyo diagnóstico se puede estar de acuerdo, pero no tanto con la solución ordenancista canonizada por la escolástica de Bolonia. ¿Cuáles son esos problemas? Distingamos entre la oferta y la demanda universitaria.
Empezando por la oferta, nuestra universidad actual es de baja calidad, en términos de productividad investigadora y docente. Pero en eso resulta representativa de la sociedad española, de gran mediocridad cultural y cuya economía se caracteriza (a causa de su dependencia del ladrillo) por su déficit de productividad y competitividad. Y es que cada sociedad tiene la universidad que se merece. Se dirá que debería ser misión de la universidad liderar el cambio cultural y económico de la sociedad española. Y ojalá fuera posible. Pero hace ya tiempo que la universidad dejó de ser el vivero elitista de las clases dominantes, como sucedía en el franquismo, y tampoco es ya el privilegiado oasis de libertad y movilización que animó la transición democrática. No, ahora, tras su masificación y fragmentación autonómica, la universidad sólo es una máquina expendedora de títulos académicos de bajo coste, limitándose a satisfacer las demandas arribistas de una sociedad de clases medias que no aprecia el capital humano, sino el capital social. De ahí que la inversión de la pirámide educativa (muchos titulados superiores y pocos títulos de grado medio y FP) no haga sino reflejar la inversión de la pirámide ocupacional (muchos médicos, abogados y arquitectos frente a pocos enfermeros, informáticos y asistentes sociales). Por eso hay que buscar las responsabilidades de semejante abaratamiento académico no tanto en el lado de la oferta como en el de la demanda universitaria.
Es el otro grave problema que debería resolver Bolonia: la pasividad, conformismo, adocenamiento y falta de iniciativa de nuestro alumnado universitario, que compagina su prolongada permanencia en las aulas con la inactiva dependencia familiar mientras se entretiene con descargas audiovisuales, consumismo posesivo y el gregario botellón (además de otros hábitos estupefacientes que lidera nuestra juventud a escala mundial). Un estilo estudiantil de vida que les mantiene en una tutelada minoría de edad hasta los 25 años, impidiéndoles adquirir la experiencia de la autonomía personal a la espera de hipotecarse de por vida accediendo a un piso de propiedad privada. No es extraño, por ello, que opten por la sobretitulación académica a fin de asegurar su futuro mediante el posterior subempleo, reproduciendo de este modo la perversa inversión de la pirámide ocupacional y educativa. Y siendo así todo esto, ¿alguien puede pensar que las nuevas ordenanzas burocráticas de Bolonia lograrán arreglar las cosas? Habrá que esperar y ver, para poder creerlo. Pero lo que sí parece seguro es que, de acuerdo a nuestra tradición (hecha la ley, hecha la trampa), una y otra parte, profesores y alumnos, aprenderemos a adaptarnos al embolado de Bolonia.

Publicado en el diario EL PAÍS, ed. de 13/05/2009
Enrique Gil Calvo es Profesor Titular de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid.

Sunday, May 10, 2009

Hablando con mi enemigo. Droit et Littérature. Théâtre. Sade- Portalis




François Ost
La nuit la plus longue Sade et Portalis au pied de l'échafaud
Jean-Claude Idée (Adaptateur)
Anthemis, Louvain-la-Neuve, 2009, 95 pp.
ISBN : 978-2-87455-139-0
EAN : 9782874551390

Pudieron acaso coincidir Sade y Portalis la noche del 27 de julio de 1794, a la sazón 8 thermidor de l'an II de la République, víspera del fin de la Era del Terror, de la caída de Robespierre, en una casa de salud mental, la pension Coignard. Una noche interminable, recluidos junto a enfermos mentales, en capilla, al pie del cadalso. De haber sido así, de ser al menos posible que lo fuera, acerca de qué pudo girar su conversación. Conjeturar su interlocución, el difícilmente imaginable diálogo entre el desorden y el orden, es el tema de esta adaptación teatral que Jean-Claude Idée ha llevado a cabo sobre el “Dialogue imaginaire entre Sade et Portalis” que François Ost incluyó en Sade et la loi (Odile Jacob, Paros, 2005. ISBN : 978-2-7381-1669-7).



[Otro apunte por Thibault de Ravel d’Esclapon (Allocataire-moniteur à l’Université de Strasbourg. Centre de droit de l’entreprise), en http://blog.dalloz.fr/blogdalloz/2009/02/la-nuit-la-plus-longue-sade-et-portalis-au-pied-de-l%C3%A9chafaud.html]


Asimismo, del propio François Ost y su faceta de autor teatral : Antigone voilée (Editions Larcier, col. Petites Fugues, Bruxelles, 2004, ISBN 2804415619, 9782804415617, 113 pp.). Vid. también : « La tragédie du voile. Entretien avec François Ost » (par Claire de Galembert), en Droit et Societe - Revue Internationale de Theorie du Droit et de Sociologie Juridique, 68 2008/1, pp. 251 -264






Saturday, May 09, 2009

Psicanálise, Direito e Literatura. Faculdade de Direito Milton Campos, Nova Lima, Minas Gerais. Brasil. 15-16 de maio de 2009. Ficções da Lei, Leis da



I Congresso Nacional de Psicanálise, Direito e Literatura
Ficções da Lei, Leis da Ficção
Faculdade de Direito Milton Campos
Nova Lima – MG
15 e 16 de maio de 2009

I. OrganizadoresFábio Belo, doutor em Literatura Brasileira, psicanalista, professor de Psicologia na Faculdade de Direito Milton Campos.
Liliane Camargos, mestra em Teoria Psicanalítica (UFMG), psicóloga do Tribunal de Justiça do Estado de Minas Gerais.
Pedro Castilho, mestre em Teoria da Literatura (UFMG), doutor em Psicanálise (UFRJ).
Bernardo Maranhão, mestre em Teoria do Direito (PUC-MG), coordenador do Núcleo de Direito e Psicanálise do IHJ – Instituto de Hermenêutica Jurídica – seção Minas Gerais.
Diretório Acadêmico Orozimbo Nonato

II. Local e data
O Congresso se realizará nos auditórios da Faculdade de Direito Milton Campos, em Nova Lima, Minas Gerais, nos dias 15 e 16 de maio.

III. Justificativa do Congresso“Antes sendo: julgamento é sempre defeituoso, porque o que a gente julga é o passado. Eh, bê. Mas, para o escriturado da vida, o julgar não se dispensa; carece? Só que uns peixes tem, que nadam rio-arriba, da barra às cabeceiras. Lei é lei? Loas! Quem julga, já morreu. Viver é muito perigoso, mesmo.” (João Guimarães Rosa. Grande Sertão: Veredas, p. 251).
Começamos citando essa breve passagem de Guimarães Rosa, pois ela resume bem o “espírito” que move esse Congresso. Acreditamos que, apesar de o julgamento ser sempre defeituoso, o julgar não se dispensa. E o que torna o julgar defeituoso? O fato de todo julgamento versar sobre o passado. Mas qual o problema aqui? O problema é que para falar sobre o passado precisamos usar a linguagem e a linguagem não é um sistema neutro de signos. Na verdade, acreditamos que só há jogos-de-linguagem imersos por sua vez em jogos-de-poder. Descrições do mundo sempre implicam em fazer algo no e com o mundo.
Na citação de Rosa também há uma crítica radical que deve ser levada adiante pelos expositores desse Congresso: a crítica a uma sólida identidade da lei. Loas: ou seja, mero elogio espalhafatoso acreditar que a lei é a lei e isso basta. A lei deve ser interpretada. Interpretada como jogo-de-linguagem, como ficção de portentosos efeitos no real.
Dizer que a lei é uma ficção não é o mesmo que dizer que a lei é uma mentira. É dizer apenas que lei tem um inextrincável caráter contingencial. É assim que interpretamos, ainda na passagem de Rosa, a saudável lembrança de que há peixes que nadam rio-arriba. Ou seja: não há garantias naturais para a lei. Não há, como muitos desejam, uma Lei Natural na qual possamos nos espelhar e transpor para o mundo social. O humano está condenado à contingência da linguagem. As formas que usamos para descrever nosso mundo – inclusive as leis que devem regê-lo – são sempre passíveis de mudança.
Urge, então, estudar as leis da ficção, isto é, as leis da linguagem. Fizeram isso, ao se debruçarem sobre o campo jurídico, autores como Pierre Bourdieu e Michel Foucault. Ambos mostram como o campo jurídico é um campo no qual falam aqueles que têm legitimidade para falar, como a linguagem do Direito é uma linguagem que muitas vezes barra o próprio direito do homem comum.
A Psicanálise tem importante função nesse debate na medida em que nos alerta para a primazia da fantasia na organização da vida social. A lei não é resultado apenas do debate racional. Ela é, talvez fundamentalmente, fruto dos nossos afetos ligados ao poder, à dominação, ao sadismo e tantas outras fantasias que funcionam como uma solda entre o sujeito e a lei.
Ficções da lei: como se dá a construção da linguagem jurídica? Quais os seus efeitos no real? Leis da ficção: é possível reconstruir os jogos-de-linguagem do campo jurídico de tal forma a produzir um Direito mais emancipatório, mais comprometido com a Democracia?

IV. Objetivos do Congresso
Discutir, de forma interdisciplinar e crítica, as relações entre Psicanálise, Direito e Literatura.
Promover o debate entre pesquisadores do campo jurídico e do campo psi em torno das questões envolvendo as relações do sujeito e a lei.
Apresentar resultados de pesquisa e artigos produzidos por pesquisadores e estudantes da área.
Apresentar as questões práticas e demandas que se colocam pelos operadores do direito aos profissionais da Psicologia, em especial, aos psicanalistas.
Desenvolver a idéia que move esse congresso: que a lei, por ter um núcleo ficcional, deve se ater ao estudo da ficção, das leis da linguagem, de tal forma a garantir novas formas de se pensar a lei a fim de promover emancipação social e a construção de espaços democráticos.

V. Público Alvo
Alunos dos cursos de Direito e Psicologia. Operadores do Direito interessados na aplicação da Psicanálise no campo jurídico. Psicólogos e psicanalistas interessados no campo jurídico.


VI. Programação

15 de Maio, sexta-feira
8hs às 9hs
Credenciamento

9hs às 10:20hs
Palestra de Abertura
Palavra do Conselho Regional de Psicologia
Conferência
Profa. Fernanda Otoni de Barros
Psicanalista, Coordenadora da Casa PAI-PJ do TJMG

Mesa
Profa. Lucia Massara
Prof. Lucas Gontijo
Prof. Fábio Belo

10:30hs às 11:45hs
Mesa Simultânea 1
A psicanálise e as ficções da leiMaria Elisa F. G. Campos
Psicanalista e mestranda em Estudos Psicanalíticos na UFMG. Psicóloga Judicial da Casa PAI-PJ do TJMG.

Psicanálise, psicose e literatura
Marcia Rosa
Doutora em Literatura Comparada (UFMG), Pos-Doutorado em Teoria Psicanalítica (UFRJ) e Profa. Recem-Doutora no Depto. de Psicologia da UFMG (FAPEMIG).
Coordenador da Mesa
Pedro Castilho


Mesa Simultânea 2Mediação de Conflitos
Dr. Newton Teixeira Carvalho
Juiz Titular da 1ª vara de família da Comarca de Belo Horizonte. Professor da PUC-MG
+ Trabalho 1
Coordenador da Mesa
Bernardo Maranhão


14hs às 15:45hs
Mesa Simultânea 1O Adolescente em conflito com a leiCristina Pinelli
Assistente social judicial da Vara Infracional da Infância e Juventude da Comarca de Belo Horizonte TJMG– Mestre em Teoria Psicanalítica UFMG
+ Trabalho 2
+ Trabalho 3
Coordenadora da Mesa
Liliane Camargos


Mesa Simultânea 2Adoção
Jane Franco
Psicóloga da Vara Civil da Infância e Juventude do TJMG – Especialista em Psicanálise UFMG
+ Trabalho 4
+ Trabalho 5
Coordenador da Mesa
Pedro Castilho


16hs às 18hs
Mesa Simultânea 1Louco Infrator
Dr. Herbert José Almeida Carneiro
Juiz Titular da Vara de Execuções Criminais
Louco Infrator
Laura Maria Machado Costa
Coordenadora do Setor Jurídico da Casa PAI-PJ
+ Trabalho 6
Coordenadora da Mesa
Liliane Camargos

Mesa Simultânea 2
Direito de Família e Psicanálise
Convidado: Hélio Cardoso de Miranda Júnior
Doutorando na USP, Professor da PUC MINAS – psicólogo da Central de Serviço Social e Psicologia do TJMG
+ Trabalho 7
+ Trabalho 8
Coordenador da Mesa
Bernardo Maranhão


18hs às 19hs
Coffee Break

19:15hs às 20:30hs
Mesa Simultânea 1Direito e Literatura e a FilosofiaNuno M. M. S. Coelho
Universidade de São Paulo - Faculdade de Direito de Ribeirão Preto Universidade Presidente Antônio Carlos - Mestrado em Direito
+ Trabalho 9
Coordenador da Mesa
Bernardo Maranhão

Mesa Simultânea 2Adolescente em conflito com a lei e medida sócio-educativa
Cristiane Barreto
Psicanalista. Supervisora clínica da rede de Saúde Mental da Prefeitura de Belo Horizonte. Técnica da Coordenação da Atenção a Saúde da Criança e do Adolescente da Secretaria Municipal de Saúde (PBH).
+ Trabalho 10
Coordenador da Mesa
Pedro Castilho

20:40hs às 21:45hs
Conferências
Dr. Jacinto Coutinho
Dr. Cyro Marcos da Silva
Coordenador da Mesa
Prof. Dr. Carlos Rohrmann

16 de Maio, sábado

8:30hs às 9:15hs
Mesa Simultânea 1+ Trabalho 11
+ Trabalho 12
Coordenador da Mesa
Fábio Belo
Mesa Simultânea 2+ Trabalho 13
+ Trabalho 14
Coordenador da Mesa
Pedro Castilho

9:30hs às 10:15hs
Mesa Simultânea 1Mediação de Conflitos
Cleide Rocha de Andrade
Mediadora de Conflitos - Psicóloga do TJMG e mestranda na PUC-MG
+ Trabalho 15
Coordenadora da Mesa
Liliane Camargos
Mesa Simultânea 2Figuras da paternidade no mundo contemporâneo
Douglas Garcia Alves Jr.
Doutor em Filosofia. Professor do depto. de Filosofia da UFOP & Guilherme Massara Rocha Psicanalista. Professor do depto. de Psicologia da UFMG
+ Trabalho 16
Coordenador da Mesa
Bernardo Maranhão

10:30hs às 11:30hs
Conferência de Encerramento
Prof. Célio Garcia
Profa. Jeanine Nicolazzi
Coordenador da Mesa
Fábio Belo

Wednesday, May 06, 2009

Direito e Literatura. Brasil. Temáticas de Género



Rescato en http://www.pucrs.br/adm/proex/cursoseeventos/unidades/direito/organum.htm el anuncio de este perfil sobre las temáticas de Género en el ámbito de las múltiples líneas de interdisciplinariedad para Derecho y Literatura.

El Grupo de Estudos Novum Organum? Temáticas entre Direito e Literatura, cuya actividad se desenvuelve en el seno de la Faculdade de Direito da PUCRS (Pontifícia Universidade Catolica do Rio Grande do Sul) (Porto-Alegre. Brasil), se fundó el año 2005 y ha organizado hasta el presente seis ediciones de análisis y discusión. La más reciente, durante 2008, abordó la lectura de Thomas Mann. Con anterioridad fueron objeto de debate y reflexión obras de Machado de Assis, José Saramago, Sófocles, Eurípides, Dostoievski, Kafka, Shakespeare o Albert Camus.
Se ocupan de su coordinación la Dra. Clarice Beatriz da Costa Söhngen, auxiliada por Alexandre Costi Pandolfo.
Resultado de su labor es la aún reciente edición de Encontros entre Direito e Literatura: pensar a arte:



Clarice Beatriz da Costa Söhngen- Alexandre Costi Pandolfo (Org.)
Encontros entre Direito e Literatura: pensar a arte
EDIPUCRS, Porto Alegre, 2008
172 pp.
ISBN : 8574308196
ISBN 13: 978-85-7430-819-7

Conteúdo:
Literatura e direito na tragédia grega / Betty Yelda Brognoli Borges Fortes
Dostoiévski e a culpa / Carlos Frederico Barcellos Guazzelli
Kafka e o direito / Wremyr Scliar
Uma reflexão sobre arte e ciência / Jorge Antônio Torres Machado
Fronteiras entre ciência (dramática) e arte (trágica): aportes a partir das ciências jurídico-criminais / Salo de Carvalho
Entre os véus de Themis e os paradoxos de Janus: a razão e o caos no discurso jurídico, pela lente de Albert Camus / Ricardo Aronne
O devir trágico do pensamento psicanalítico / Liane Pessin
O adolescente em conflito com a lei: possibilidades e impasses do trabalho psicanalítico / Edson Luiz André de Sousa e Norton Cezar da Rosa Jr.
Estigma, círculo vicioso e literatura / César Gustavo Ramos
Direito e arte contemporâneos / Roberto Porcher Jr.
Entre o estrangeiro e a cegueira: direito e literatura na motivação das decisões judiciais nos crimes de roubo no Rio Grande do Sul / Alexandre Costi Pandolfo e Roberto da Rocha Rodrigues.

El Grupo de Estudos Novum Organum? Temáticas entre Direito e Literatura también difunde información a través de http://novumorganumdireitoeliteratura.blogspot.com/

Reproduzco ahora la referencia a la nueva programación prevista:

Data: 8 de maio a 2 de outubro de 2009 (sextas-feira)
Horário: 12h às 14h
Local: Sala 223. Prédio 08 da PUCRS. Porto Alegre - RS
Programação
- 08/05/09: Interlocução: Diálogos literários entre os participantes do grupo
- 05/06/09: Medéia: Eurípedes
- 03/07/09: O segundo sexo: Simone de Beauvoir
- 07/08/09: Felicidade clandestina: Clarice Lispector
- 04/09/09: Contos completos: Virgínia Woolf
- 02/10/09: Avaliação dos encontros jusliterários

Mais informações: Telefone: (51) 3320-3680. E-mail: proex@pucrs.br

El anunciado encuentro abre sin duda interesantes perspectivas. Entre ellas, las relativas a los textos Medea de Eurípedes, o El segundo sexo de Simone de Beauvoir se encuentran, en general, poliédricamente exploradas. En menor medida, constituyendo una temática a la que se ha prestado escasa atención, el punto de vista que sería posible proyectar in focus desde los mundos literarios de Woolf (1882-1941) y Lispector (1920-1977); una fecunda relación que, a mi parecer, discurriría entre el monólogo interior y el grito.

Tuesday, May 05, 2009

Law and Literature. EEUU




Ravit Reichman,
The affective life of law: legal modernism and the literary imagination
Stanford University Press,
Stanford (California), 216 pp.
ISBN-10: 0804761663
ISBN-13: 978-0804761666


Unhampered by the practical limits lawyers and judges face, literature expresses the unspoken sentiments that underpin legal doctrine. Through readings of Virginia Woolf, Rebecca West, and Hannah Arendt, as well as legal opinions and treatises, this book considers both law and literature as necessary complements in the efforts to take responsibility for the loss and damage inflicted by war. Ravit Reichman expertly charts the terrain that underwrites the law, proposing that the traumas, anxieties, and hopes that shape a culture's relationship to justice are realized in more than practical legal terms alone.
Between the world wars, traditional notions of responsibility proved inadequate to address postwar trauma. Legal changes, following changes in literary language, placed new demands on writers to tell the story of law's response to wartime atrocities, and literature began to encourage readers to imagine the world not as it is, but as it ought to be. Our understanding of concepts such as Crimes Against Humanity or Crimes Against the Jewish People is a legacy of modernism's relationship to narrative and subjectivity. The Affective Life of Law examines the inheritance of this legacy.

Ravit Reichman is the Robert and Nancy Carney Assistant Professor of English at Brown University.