Monday, December 27, 2010

RESTITUCIÓN DE LA VERDAD. Leonardo Sciascia sobre Raymond Roussel


LEONARDO SCIASCIA
ACTAS RELATIVAS A LA MUERTE DE RAYMOND ROUSSEL
trad. de Julio Reija
Editorial GALLO NERO S.L.U. (Col. Piccola 2)
Madrid, 2010,112 pp.
ISBN: 978-84-937932-4-1

Los atestados de la Policía no son prueba; constituyen, en realidad, el objeto de la prueba.¿Cómo analizar documentos oficiales emanados de diligencias policiales, o los informes forenses? ¿Cómo analizar documentos de tales características? ¿Qué es lo que dicen, y lo que callan? ¿Cómo se contextualiza su información? ¿De qué forma se la interpreta y cuestiona?
Esta pequeña obrita, de empeño ejemplar, ilumina sobre modos y maneras. Me parece una lectura indispensable para la formación un jurista teórico y práctico. En todo recomendable.

J.C.G.







Leonardo Sciascia nació en Rocalmuto (Agrigento. Italia) 1921. A partir de 1949 se dedica a la enseñanza. Se interesa por la vida política y social de su tiempo, se acerca a las posturas de la Izquierda y del Partido Comunista. En 1956 se publica su primer libro Las parroquias de Regalpetra; sucesivamente dejará la enseñanza y se dedicará exclusivamente a la escritura. En 1961 aparece su obra maestra El día de la lechuza que expone al gran público el problema de la mafia. Ese mismo año se muda a Palermo y desde 1970 con la publicación de El contexto sus obras fueron objeto de encendidas críticas, tanto que su fama se hizo internacional. Muere en 1989 a la edad de 68 años. La obra de Leonardo Sciascia lleva a cabo un inquietante análisis de la antropología italiana, su escritura se hace ejercicio de una razón que intenta profundizar en el análisis de los acontecimientos. El compromiso narrativo y el compromiso civil llegan a intercambiarse los papeles. Como metáfora del mundo está su Sicilia, una trampa en la que a la razón le cuesta ejercer su función de verdad y de justicia.



Una versión no oficial


Por ENRIQUE VILA-MATAS, El País (Madrid), 23/11/2010

Hay libros en nuestras bibliotecas a los que intuimos ligados, por causas que se nos escapan, a nuestros raros momentos de buena fortuna. Es superstición, sin duda, y, además, resulta indemostrable que sean la fuente de nuestras breves alegrías a lo largo del tiempo, pero el hecho es que a esos libros los conservamos fieramente, por si acaso.
La investigación de Sciascia se dedica a abrir todo tipo de puertas y a inaugurar sospechas
Entre los contados ejemplares de mi biblioteca que relaciono con el misterio de tan feliz alquimia, está Atti relativi alla morte di Raymond Roussel, breve ensayo que Leonardo Sciascia publicó en 1979 en la editorial Sellerio de Palermo. El libro casi inauguró un género anfibio -la investigación narrada de corte ensayístico- que se fue expandiendo a finales del siglo pasado en las letras europeas: textos en los que se potenciaba más la tendencia al arte de narrar el misterio que el hosco y corriente discurso que quiere tener explicaciones para todo.
Ahora, tres décadas después, llega la traducción de Actas relativas a la muerte de Raymond Roussel (Gallo Nero editores; muy buena versión y epílogo del poeta Julio Reija). Tres décadas de tardanza parecen confirmar nuestro célebre retraso en todo, incluso en la feliz captación de la música de la fortuna que algunos sabemos que trae consigo ese libro. Pero bueno, el hecho es que Actas relativas ya está entre nosotros y, a pesar del tiempo transcurrido, mantiene entero el encanto de la genial inspección de las circunstancias que rodearon el suicidio de Raymond Roussel en la habitación 224 de su hotel de Palermo.
El libro surgió cuando por azar Leonardo Sciascia tuvo acceso -casi 40 años después de aquella muerte- a las actas oficiales del llamado caso Roussel y quedó sorprendido al ver que aquel suicidio en 1933 por sobredosis de barbitúricos (según el informe de la policía) se cerró con rapidez impresionante. Todas las actas llevaban la fecha del mismo día, lo que quería decir que los movimientos de la inspección policial no fueron más allá de una ociosa media jornada y que, para colmo, no hubo ni autopsia. ¿Por qué? La gobernanta que acompañaba a Roussel, por ejemplo, cayó en flagrantes contradicciones, pero eso no pareció inquietar a nadie. Otros hechos que rodearon el supuesto suicidio -tan mitificado, por cierto, por los admiradores del gran escritor francés- permiten pensar en otra versión de los hechos y replantearse si hubo tal muerte por mano propia. La investigación de Sciascia se dedica a abrir todo tipo de puertas y a inaugurar sospechas y a adentrarse en las brechas de la verdad oficial, creando un tipo de incertidumbre que demuestra cómo desde el género periodístico se puede uno enredar con libertad en el gran misterio del mundo y alcanzar cotas de alta literatura, bien alejadas de ese tipo de información que da tantas explicaciones a todo.
Releyendo el libro, he visto cómo se renovaba la alquimia feliz de sus páginas y cómo el tiempo transcurrido no impide que se mantenga a la perfección la belleza moral del estilo de Sciascia, capaz en tan pocas palabras de mostrarnos las abismales diferencias entre el discurso de la policía y nuestra asombrada verdad de lectores de otra realidad bien distinta y mucho más misteriosa, mucho menos corriente y oficial (menos de “informativos de televisión”, por decirlo de alguna forma) y más poseída por la ancestral tendencia del arte de narrar a dejar abiertas las interpretaciones y crear un cierto hermetismo eterno.
“Casi nada de cuanto nos sucede hoy beneficia a la narración; casi todo es informativo”, escribió Walter Benjamin en Pequeñas joyas. Y quizás la frase nos orienta acerca de las diferencias, también hoy en día, entre literatura y periodismo y sobre la grandeza del arte de narrar de Sciascia, que, al darle tanta sombra a lo documental, logra que el camino se vuelva emboscado para el lector, pero también elevado, y vaya originando versiones infinitas de la realidad, todas muy cerca de la literatura y de espaldas siempre a la gran ficción y patraña de la política.
El libro de Scias­cia es hiper­breve y sor­pren­dente, la muerte de Ray­mond Rous­sel, el escri­tor fran­cés, en Palermo, apa­ren­te­mente por sobre­do­sis de bar­bi­tú­ri­cos es el asunto de este ensayo, que reúne toda la infor­ma­ción posi­ble ante su per­ple­ji­dad, no puede haber sido un sui­ci­dio. En estas pági­nas no ave­ri­gua­mos gran cosa sobre la muerte, y muy poco sobre las cau­sas de ésta con­creta, sin embargo sus obser­va­cio­nes y los datos que expone dicen mucho acerca de los vivos. La per­ple­ji­dad no se resuelve. Pese a ser un hecho estre­me­ce­dor y real, el hecho de tener a dos escri­to­res en el texto (el falle­cido y el pro­pio Scias­cia) y la forma en que está escrita dota a la obra de una pro­fun­di­dad lite­ra­ria muy honda.

4 comments:

Promotor de Justiça said...

Feliz 2011!

IURISDITIO said...

Feliz Natal para
César Danilo Ribeiro de Novais - Promotor de Justiça (Chapada dos Guimarães/MT), e su blog Promotor de Justiça na defensa da Sociedade

Francisco said...

El último párrafo del libro encierra una paradoja inquietante:

"Los hechos de la vida se vuelven siempre más complejos y oscuros, más ambiguos y equívocos, es decir, cual verdaderamente son, cuando se los escribe. Es decir, cuando dejan de ser autos relativos para convertirse en autos absolutos".

De la traducción de Eugenio Gallego, edit. Mondadori, 1992, pág. 110.

IURISDITIO said...

La clave de la supuesta paradoja, es que deja de serlo cuando el A. escribe: "es decir, CUAL VERDADERAMENTE SON, cuando se los escribe". El asunto introduce a temas de extraordinario debate; realidad y ficción, vida y literatura, relación literaria entre "realidad verosímil/ realidad verdadera".
¡Ah!, dispone Vd. de una edición ahora casi inencontrable; creo que influida por alguna traducción mexicana, con probabilidad. Personamente prefiero "Actas" y no "Autos". El título original era "Atti relativi alia morte di Raymond Roussel" (Ed. Esse, Palermo, 1971). "Autos" es un término que "judicializa" demasiado la pretensión del texto.
Y, como siempre, gracias Francisco por su atenta lectura, de Sciacia y de este modesto blog.