Sunday, February 13, 2011

De libros y gozos


Joaquín Rodríguez
Bibliofrenia
o la pasión irrefrenable por los libros

Prólogo de Fernando R. de la Flor
Melusina, Madrid, 2010, 140 pp.
ISBN-13: 978-84-96614-86-4

«Los coleccionistas que desfilan por estas páginas de tan peculiar santoral, lo son cada uno a su manera. De modo que su enfermedad debería recibir un nombre propio por cada desviación, por cada mutación del gen del deseo de la propiedad y de la anexión bulímica. Pulsiones incurables, en todo caso, por cuanto, a medida que se va acercando a la saturación, el horizonte del bibliómano siempre retrocede, pues de modo continuo le salen al paso noticias de libros fabulosos y perdidos, en una suerte de moderna reedición del suplicio de Tántalo. La inteligencia acaso del bibliófilo consiste en último término en este poner su deseo en un objeto en rigor inagotable, y permanecer entonces espoleado para siempre por una inquietud que no se sacia, y eso hasta el fin de sus días, comunicándoles a los mismos un sentido, y hasta una suerte de misión, que el bibliósofo se toma muy en serio.» Del Prólogo (Galería de sombras; repertorio de apasionados) por Fernando Rodríguez de la Flor, p. 11.

Son veinticinco célebres bibliófilos que apasionadamente consagraron su existencia a la formación de bibliotecas que por calidad, número de ejemplares o rareza fueron especiales y únicas. Varios de ellos eran juristas o relacionados con el mundo del Derecho (Cicerón o Joaquín Gómez de la Cortina). Desde luego, el prusiano Theodor Mommsen, Nobel de Literatura, que ya con 85 años, el 26 de enero de 1903, mientras se hallaba subido a lo alto de una escalera desde donde alcanzaba las estanterías más altas de una parte de su biblioteca, con un libro en una mano y la vela que alumbraba su lectura, ésta prendió su blanca melena produciéndole muy serias quemaduras. Mommsen fallecería diez meses después.
Sin tan trágico final desfilan por las páginas de Bibliofrenia otros 24 personajes como Francesco di Petracco, Kant, Henry E. Huntington, Samuel Pepys, Casanova, Karl Kraus… y el particular de sus bibliotecas, a las que amaron como parte esencial de sus vidas.





Jesús Marchamalo
Tocar los libros
Prólogo de Luis Mateo Díez
Fórcola Ediciones (Col. Singladuras, 2)
Madrid, 2010 (julio 2ª ed.; mayo 1ª), 78 pp.
ISBN-13: 978-84-936321-9-9


Entre lírico y melancólico trae personal homenaje –bienhumorado siempre, aunque a veces también elegíaco– a la literatura y al mundo de los libros. Breviario de anécdotas sobre escritores y lectores.
Instruye asimismo sobre la atracción táctil –no simplemente digital- hacia la belleza de los libros en papel. Poseer libros próximos, a la mano, que se dejan tocar, en los que deslizar caricias.
E igualmente acerca del espacio y territorio que los libros ganan y ocupan. Libros que asientan en sofás, se arrebujan felinos en cestas, escalan repisas, ganan altillos y extienden su asalto a los cabeceros de las camas, o que velan nuestros sueños desde las mesillas de noche.

Las páginas se acompañan de una veintena de fotografías que retratan algunos escritirores al contato con y de sus libros (Ortega y Gasset, Sergio Pitol, Octavio Paz, Cortázar).
Imgenes también de varias bibliotecas personales; industriosa como la de Trapiello, la angular de Martín Garzo, muy pulcra de Luis Alberto de Cuenca, apilada –mejor torreada– de Vila-Matas, equilibrada de Luis Mateo Díez, antojadiza de Savater, o de caótico efecto estérico como la de Gaston Baquero.

2 comments:

Francisco said...

La entrada es preciosa.

No conocía la obra de Joaquín Rodríguez. Me crea mucha curiosidad su lectura, ya he encargado su compra.

El accidente sufrido por Mommsen tiene una lectura romántica. A pesar de que sus consecuencias fueran tristes.

Hace poco me hice con un título de la misma colección singladuras de Forcola Ediciones. Se trata de "Libros y libreros de la Antigvedad" de Alfonso Reyes. Seguramente usted tenga una edición anterior de la misma en la editorial Fondo de Cultura Económica.

El libro de Reyes es muy breve, pero también de gran interés.

IURISDITIO said...

El libro de Reyes lo extravié hace años, y con el tiempo he perdido también la memoria de su interior. Le agradezco la noticia de su reedición por Fórcola, que desconocía.
La semana próxima, de mediados en adelante, habrá más festín libresco. Confío que me acompañe.
J.C.G.