Monday, March 21, 2011

Libri Mundi. Serenpidity en Lisboa

Me ha venido sucediendo, con satisfacción, que los hoteles en que me albergo cuando viajo al extranjero están siempre cerca de alguna librería donde hurgar entre sus anaqueles. Muchas capitales europeas, y también de Iberoamérica, me han hecho este agasajo. Entro en ellas sin concreto designio. Y la Serendipity –chance misteriosa– actúa lo demás.
Suelo dejarme llevar sin resistencia por la fortuna, el destino o las fata. Y casi siempre he regresado portando en la maleta algunas de esas “apariciones”.
Esta vez, en Lisboa, la experiencia comenzó de un modo diferente. El alojamiento, un confortable hotel situado en Campo Pequenho, no presagiaba la existencia de librerías cercanas. Es cierto, sin embargo, que no distante se halla el hermoso caserón de la Biblioteca Municipal.

Pero librerías a la vista, no.
Todo el panorama lo domina la Praça de Touros con sus cúpulas neo-mudéjares que recuerdan a una mezquita. Siempre he pensado que estas edificaciones tenían mucho de catedrales o templos civiles. Al caso, una prueba. Ahora, en realidad, ya no me interesan sus cultos y sacrificios. En asuntos de parafernalias taurómacas soy del parecer de Machado de Assis; del toro a mi gusta comerlo, “es más humano e higiénico”.

Era lástima – y vuelvo al tema– no tener librería que echarme a la mano, porque además esta vez llevaba por designio hacer determinadas compras.
Emprendí, pues, paseo hacia la zona Avenida da Liberdade, Marqués de Pombal y el Chiado. Buscaba títulos concretos: las Mémorias do Carcere, de Camilo Castelo Branco, la Carta a D. Luís sobre as Vantagens de Ser Assassinado, de José Valentim Fialho de Almeida, y Biblioteca, de Gonçalo M. Tavares.
No le faltan, ciertamente, librerías a Lisboa. Pero a mí se me resistían las compras. Luego de mucho caminar hallé las Mémorias de Castelo Branco en FNAC de Chiado. También compré, fuera de programa, Literatura gaga (Palimpsesto, Lisboa, 2011), de Fialho de Almeida, poco adulador con Eça de Queirós. Pero su Carta a D. Luís no se manifestó hasta una agradable librería, de cordialísimas libreras, perteneciente al Grupo Coimbra, en Av. Duque de Palmela. Por un instante de Serendipity, que aproveché inmediatamente, se me mostró en ella A Biblioteca (Cavalo de Ferro, 2010, 1ª ed. en la coleção Gente Independiente), del serbio Zoran Živković; un ejemplo de ciencia ficción girando entorno a diferentes regímenes de la biblioteca (Virtual, Particular, Nocturna, Infernal –un cuento realmente estremecedor–, Mínima, y Requintada [Exquisita]). La obrita –en realidad, una novela muy singular– recibió el premio World Fantasy Award en 2003. No conozco que se haya editado en España. ¡Ojalá!. Por si acaso esa edición se demora aún más todavía, me la he traído.
La que no se hizo visible en todo mi peregrinaje fue Biblioteca de Gonçalo M. Tavares. La busqué por todos los rincores de la Livraria Almedina, en Atrium Saldanha, con igual fracaso que en las anteriores. Por añadidura me dieron la mala noticia del cierre definitivo de la editorial que la publicó en segunda edición el año 2006 (Campo da Letras. Porto). ¡Lástima!. En España ha sido publicada primero por Letranomada y más recientemente por Xordica Editorial (quiero hacerme con alguna de ellas), pero la oportunidad era disfrutarla en su lengua original. Un último intento, también fallido, me llevó en su busca probando con alfarrabistas del Bairro alto. Vencí escalinatas al cielo y averigüé en dos de Rua Almirante Pessanha y una más de Rua Duque. Pero, nada.
El comercio cierra pronto en Lisboa. Cené en "Solar dos Presuntos". Excelente, y a su lado una preciosa vía muerta de antiguos eléctricos.

Mi recomendación, en todo caso, son las que aquí llamaríamos “casas de comidas”; cocina tradicional, sin snobismos, modestas y espléndidas en calidad, cantidad y precio.

Ya me había olvidado –conformado, mejor– de poder conseguir un ejemplar del libro de Tavares. Aquella Biblioteca estaba, como tantas otras, perdida.
Y no obstante … la Serendipity.
Fue el sábado 19, a las 20, 05 h., divagando entre calles alrededor del hotel cuando a la altura del 15B de Rua Augusto Gil, una lateral de la empinada Av. Oscar Monteiro Torres –piloto-aviador portugués–, resultó el escaparate de la Livraria Círculo das Letras y en él, como aterrizado de las alturas, había un ejemplar –mirándome lleno de tranquilidad– de la escapista Biblioteca de Tavares.
Lamentablemente estaba ya cerrada, aunque mantenía la iluminación del interior. Un timbre en la jamba de la puerta de acceso me tentó a la imprudencia de llamar. A los pocos minutos apareció el librero, quien al verme no disimuló su extrañeza, pero muy amable abrió. Le expliqué a toda prisa mis búsquedas persistentes, mis muchos pasos por toda Lisboa y el sorpresivo hallazgo que ahora se producía. «Pase» –indicó sencillamente.
Y yo no dudé en dar ese paso decisivo en el encuentro final con Biblioteca.
J. C. G.


Al despedirme el librero me dijo que en una calle no lejos a aquélla donde estábamos vivía el mismo Gonçalo Tavares.

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« Catão
Nenhum argomento é tão acústico como um verso.
Nenhum argomento é tão visual como um verso.
Nenhum argomento tem tanta linguagem como un verso.
Nenhum argomento tem tanto raciocínio como um verso.
Um verso pode ter centro e três raciocínios, enquanto um argomento com dois raciocínios já baralha a cabeça dos meninos.
Se o advogado não é poeta, a culpa é da lei
»

Gonçalo M. Tavares, Biblioteca, Campo das Letras, Porto, 2006 (2ª ed.), p. 31.

1 comment:

Francisco said...

Desde luego una fantástica Serendipity.

Muchas veces, me pregunto, si un libro es un objeto o un sujeto. No creo yo que se pueda decir de manera absoluta que es el lector el que elige sus libros.

Hay ocasiones, en las que uno tiene la experiencia, personal e incontestable, de que algunos libros eligen a sus lectores.

Le agradezco mucho esta entrada sobre Lisboa.