Saturday, January 21, 2012

Claude Roy, bibliófreno



Claude Roy
El amante de las libreríasJose J. de Olañeta Editor
Palma 2011, 60 pp,
ISBN: 978-84-9716-718-5


El aficionado a las librerías es como el que no puede resistirse a invitar a una comida improvisada a un huésped inesperado: nos apretujaremos un poco, y donde hay para tres hay para cuatro. Muerta es la morada en la que no entran cada día un nuevo libro y un nuevo visitante, nuevos amigos”.


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El poeta francés Claude Roy (1915-1997) reúne condiciones suficientes para figurar con mérito en la enciclopedia de la bibliofrenia. Esta golosina preparada con dulzura por Oñaleta hace buena prueba de ello. Pequeño formato para una recuperación dichosa [L' amateur de librairies, Paris (37 rue Bonaparte, 75006): Librairie le Divan, 1984, 32 pp.] que es también capaz de albergar para la imagen de cubierta a Claude fotografiado con Silvia Beach, a las puertas de Shakespeare & Company. De su interior, yo me quedo con esta línea: "los libros son personas o no son nada".

2 comments:

Francisco said...

Desconocía este libro. Sin duda me haré con él.

Estos días me he acordado de usted porque he vuelto a releer un pequeño texto endiabladamente perfecto que vimos en clase. Se trata de "El Silencio de las sirenas" de Kafka.

Acaba de publicar Acantilado su lista de novedades para febrero y hay títulos interesantes. Le dejo el enlace acontinuación. Le mando un cariñoso saludo profesor.

http://www.acantilado.es/noticias/novedades-de-febrero-en-acantilado-149.htm

JOSÉ CALVO GONZÁLEZ said...

Gracias, Francisco, por seguir visitando este blog. El librito de Roy es de amable lectura. Las novedades de Acantilado son siempre atractivas. El ensayo sobre música parece interesante. En cuanto al de Citati sobre Kafka, ya había sido editado cn antrioridad, por Versal en 1993. Pero no está mal recuperarlo. Citati sostiene e algún momento una hipótesis tan singular como sugestiva: ¿y si K. fuera culpable?. Hy también, si no me equivoca la memoria, muco de Canetti, quien es asimismo un autor lleno de inteligencia, pero que inevitablemente desprende un halo de tristeza no del todo soportable. Saludos