Memoria acodada a un balcón con vistas a la Toscana: Piero Calamandrei

Piero Calamandrei
Inventario de la casa de campoTraducción y prólogo de Perfecto Andrés Ibáñez
Con Xilografías de Pietro Parigi
Trotta (Colección: La Dicha de Enmudecer), Madrid, 2012, 184 pp.
ISBN: 978-84-9879-216-4
Inventario de la casa de campo documenta el viaje del autor —que se siente ya transeúnte de «la tempestuosa estación de los adioses»— al encuentro de las personas y los lugares de los veranos de su infancia y adolescencia toscanas: parte esencial de las raíces de su educación sentimental y estética. Lo escribió en 1939, en un verdadero clima de tragedia, cuando a las atrocidades del fascismo en el poder, parecía próxima a sumarse la implicación activa de Italia en el proyecto hitleriano, con un previsible desenlace de guerra. Y lo hizo, precisamente, al tiempo que redactaba también su Diario; buscando, sin duda, en tal referente de ensueño, guardado en la memoria como un tesoro, el necesario contrapunto de la dureza de las vicisitudes censadas en este último con atormentada lucidez.
Este texto, inicialmente destinado a los amigos, ha conocido luego, por su gran belleza, diversas ediciones (una reciente en francés). En él, junto a la cálida, nostálgica evocación de las relaciones personales sobre las que discurre, hay también una recreación literaria, incluso una sugestiva teoría, de los paisajes de la Toscana, en la que se hace asimismo patente el extraordinario pintor que también fue Piero Calamandrei.
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Y esto es síntoma; cierto que no en España. Pero síntoma, claramente. Aunque, ¿sólo de dos procesalistas en la Literatura?, ¿de apenas eso y poco más?. Creo que de algo más profundo. Está anotado por Perfecto Andrés Ibáñez en su Prólogo (‘La Toscaza esencial de Piero Calamandrei’) citando el epílogo (‘Tra favola e memoria’) de Giorgio Luti a Calamendrei en La burla di Primavera con altre fiabe, e prose sparse (Sellerio, Palermo, 2006). Dice así: “se entenderá bien que, según ha escrito el mismo Luti, resulte “imposible trazar una línea neta de demarcación entre la actividad del jurista y la del literato”, en las que –anota– se da incluso una correspondencia cronológica. Así, cabe señalar, “por ejemplo, que La burla di Primavera e altre fiabe (1920) coincide con los dos volúmenes de La cassazione civile; que Inventario della casa di campagna (1941) corresponde a la publicación de Istituzioni di diritto processuale civile secondo il nuovo codice; y que, en fin, el escrito celebrando la primera sentencia de la Corte Constitucional, Corte Costituzionale e autoritá giudiziaria (1956), aparece el año en que Calamandrei publica en la revista Il Ponte el texto de la célebre conferencia Parlare di Firenze, pronunciada en mayo de 1955, en Locarno, Zúrich, Ginebra y Berna”*.
Por último, para amantes de la bibliofilia sea al menos el regalo de esta imagen:
J.C.G.
*El texto de P. Andrés Ibáñez fue anticipado por Claves de razón práctica, 217 (2011) , pp. 78-82, y lo hallarán en: http://www.elboomeran.com/upload/ficheros/noticias/7882_perfecto.pdf


























